
El Cubo de Agua / John Pauline
Este lunes 28 se inauguró en Pekín el Centro Acuático Nacional, conocido popularmente como El Cubo de Agua por su estructura rectangular, cubierta por unas singulares membranas plásticas poliédricas. Las que permiten el paso de la luz natural y han convertido esta obra en uno de los proyectos abanderados de los Juegos Olímpicos.
Esta especie de almohadillas transparentes, permiten que este espacio arquitectónico esté iluminado al 90 por cierto por luz solar, y consiguen que el agua de la piscina se refleje por el interior de toda la estructura. Más de 110 millones de dólares (75 millones de euros) han sido necesarios para levantar el Cubo, aportados íntegramente por Macao, Hong Kong y Taiwán.
Diseñado por el arquitecto australiano John Pauline y construido sobre una superficie de 80.000 metros cuadrados. Han sido necesarios cuatro años, 6.700 toneladas de acero y 1.300 toneladas de varillas para edificar este recinto deportivo.
El Cubo tendrá capacidad para 17.000 espectadores gracias a los 11.000 asientos supletorios de los que estará dotado y que se retirarán una vez finalizadas las olimpiadas. El edificio, al que se accede a través de puentes, está rodeado de un foso con agua, forma un conjunto arquitectónico con el otro gran proyecto de estos Juegos, el Estadio Olímpico o Nido, ambos equidistantes del eje norte-sur de Pekín.






















